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Una televisión nacional en un año
Un día llegó el rumor al primero-derecha del número ocho de la calle Conde de Aranda –allí los runrunes tardaban segundos en llegar del recibidor a la cocina– de que Libertad Digital tenía un proyecto para crear una televisión. Unos se rieron más que otros pero a todos se nos escapó, más o menos floreada, la misma interjección. Sin darnos apenas cuenta estábamos haciendo cajas para el traslado, mezclando ilusión y miedo. En noviembre de 2006 ya habíamos convertido, técnicamente, un solar en un nuevo medio de comunicación que tenía capacidad de hacer televisión. Esa era nuestra principal preocupación porque, a decir verdad, el resto estaba más que claro: hacer el periódico por la tele. La legión de técnicos que recorrían los pasillos, platós y salas de realización no se parecía en nada a la tranquilidad de la calle Conde de Aranda. Cada diez minutos poníamos una cara nueva en nuestras vidas: un realizador, un cámara, una mezcladora, un técnico de sonido, una productora, un iluminador, una maquilladora, un tipo raro, un grafista, diez redactores nuevos... Todos desconocidos, ajenos a nuestras costumbres pero enormemente necesarios.
 
Fue en enero de 2007 cuando se encendió el primer piloto rojo –señal irreversible de directo– y se encogieron los primeros estómagos –aún algunos están volviendo a su tamaño original–. En tiempo récord, la legión de desconocidos funcionó al unísono en un proyecto común: Libertad Digital Televisión. Aún no se ha cumplido un año de aquella botadura y ya ofrecemos casi veinte programas de producción propia, sin dejar de informar y sin dejar de opinar con los mejores, los que siempre estuvieron a nuestro lado y los que se nos han unido en la nueva apuesta. El 1 de octubre dimos el primer salto añadiendo a nuestra difusión por TDT la emisión a través de la plataforma ONO. Un mes y medio después pudimos saludar también a los clientes de Imagenio. Ahora recibimos llamadas y correos de ánimo y agradecimiento desde el País Vasco y Cataluña, desde Canarias y Baleares... desde Siberia, si nos apuran, porque también estamos en Internet.
 
Lo que ven ustedes cada día es Libertad Digital en estado puro; pensado, escrito y comunicado por personas que creen en lo que hacen y dicen desde que nuestro periódico vio la luz, allá por marzo del año 2000. Con la misma ilusión, ahora compartida por mucha más gente. Por nuestros platós han pasado desde Aznar hasta Rosa Díez –Rajoy se resiste, pero vendrá–. Hemos estado en la calle, en vivo y en directo, con la víctimas del terrorismo y les hemos narrado al minuto las elecciones municipales y autonómicas como haremos con las Generales. En LDTV cada semana recuperamos la Historia, estudiamos los crímenes, explicamos la Ciencia, la Tecnología y la Economía, debatimos sobre la actualidad, investigamos el 11-M, traemos a los intelectuales de nuestro tiempo, vivimos el Cine... Nada ni nadie se nos escapa y el que lo intenta no pasa del jueves de FJL. Todo en menos de un año.
 
El rumor era cierto. Y ahora el espíritu de la calle Conde de Aranda es aún más fuerte. Feliz Año.

Por Javier Somalo